Desde Suecia nos llega otro nuevo disco de esta
banda formada en los ´90s que mezcla el Death, Thrash
y Black Metal como pocas bandas han hecho. Criados en sus Demos
desde el año 1992, haciendo versiones de Hellhammer,
Sepultura y Grotesque en este álbum consiguen que uno
tenga ganas de ponerse su cinturón de balas, su chupa
de cuera desgastada con parches de Celtic Frost y Bathory para
salir a realizar headbanging entre los riffs de la intro “Slowly
We Frost” o bien ya en canciones como “Annihilation
and Chaos”, “World’s End” o “Ballade
of Death”. Old School puro y duro, con toques de Bay Area
que demuestran que aún se puede hacer esa música
que sonó a finales de los ‘80 y principios de los
‘90 de manera impecable, agresiva y bien grabada. Parece
sinceramente que su primer álbum “Winds of Death”
del año ‘99 no haya envejecido para nada oyendo
lo que muchos años después nos han dejado. Además
coña final después de “Born to Hate”
con un solo de bajo muy curioso… aunque una versión
hubiese sido algo mejor ¿no?
Eduard Tuset